| La Enseñanza
Masculina
1935 fue el año en el que se fundó el
primer colegio para varones, gracias a la gestión realizada por
el entonces párroco Julio Noreña G, que se propuso como
meta conseguir un director logrando que el señor Víctor
Ramírez Puerta oriundo de esta población aceptara; personaje
inquieto por el saber, así lo había demostrado en sus estudios
secundarios en el colegio de San José de la ciudad de Marinilla.
El colegio recibe el nombre de “San Luis“, siendo
sus primeros alumnos:
Eduardo Gómez
Francisco Montoya Marín
Jesús María Zapata
Antonio Aristizábal López
Francisco Marín
Enrique Urrea Aristizábal
Antonio Restrepo Aristizábal
Julio Alonso Gallego Loaiza
Antonio Díaz Duque
Alberto Castaño Giraldo
Pedro Montoya Marín
José Loaiza
José Velásquez
Alonso Loaiza Aristizábal
Berardo Ospina Soto
Esaú Marín Cárdenas
Juano Salazar
Pedro Eugenio Urrea.
Este último, era el tesorero que recogía
la mensualidad de cincuenta centavos cada mes, muchos de estos viven aún
con mas de 80 años.
1936 se nombró un nuevo director para el colegio
al señor Jesús Agudelo y como profesor al señor Guillermo
Roldán, quienes eran maestros de primaria; llegaron con un buen
espíritu de servicio a la comunidad, que era tan común en
la gente de esos tiempos.
Por la poca constancia en la asistencia de los alumnos,
fue decayendo hasta tenerse que cerrar.
Los
colegios funcionaron por varios años
y sirvieron para despertar el deseo de preparar
a las juventudes.

Por algunos problemas que se presentaban se
cerraba temporalmente.
1943 año en el que el presbítero
Abraham Valencia B., lo reabrió con mejores
perspectivas de funcionamiento. Fue este quien
vio la necesidad tan apremiante, de un establecimiento
educativo que fuera garantía de la Educación
masculina de San Carlos y dio los primeros pasos
para la realización de tan anhelado proyecto,
la fundación de un colegio de varones
católico.
Calle Belén, nombre antiguo de la hoy
calle 22, en esta casa de color café
oscuro y de zócalos dibujados fue donde
funcionó por primera vez el colegio masculino
con el nombre de San Luis (frente a la casa
de las Hermanas Terciarias Capuchinas).
Eran muy pocos los jóvenes que podían
continuar sus estudios; en ese tiempo se trasladaban
a Municipios como El Peñol, Marinilla
o Medellín; pensó el presbítero
Abraham Valencia en una persona de cultura,
con buenas bases religiosas y que trabajara
desinteresadamente por su pueblo; encontró
que fuera el señor Joaquín Cárdenas
Gómez, quien había recibido de
los hermanos cristianos una sólida formación
moral y pedagógica. Se hizo también
notoria la dedicación de un grupo de
ciudadanos, que constituidos en una junta tomaron
las riendas de la naciente obra, que años
más tarde ofrecería a la sociedad
una pléyade de hombres útiles
a sus hogares y a la patria.
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